La reunión ya había empezado.

La etapa del proyecto cambia el trabajo más que la empresa.

Entré a una sala del Jumbo de Chipichape, en Cali, con sólo dos días de aviso. Yo estaba en Buenos Aires.

El dueño, que estaba de frente a la puerta, me miró y dijo:

“Bienvenido. Siéntese y escuche.”

Estaba dando los lineamientos para la fusión. Yo todavía no terminaba de entender qué hacía ahí.

Ahí se me formó un criterio nuevo:

La empresa es una cosa.

La etapa en la que se encuentra es otra.

Cuando todo está empezando o ocurre un hito muy relevante:

  • Se empieza de vuelta. Cada decisión construye.

  • El cargo pierde peso. Crear y resolver pasan al frente.

  • La incertidumbre no molesta. Es la nueva regla de juego.

Aparece algo que no es tan común:

La posibilidad de dejar huella.

No porque el rol lo diga, sino porque hay mucho por crear.

Más adelante volví a ver lo mismo.

Personas con recorrido, que podrían haberse quedado cómodas, eligieron volver a empezar.

Por relevancia.

Por impacto.

Capaz no es el lugar.

Capaz es que ya no estás en una etapa que te necesite.

O peor: que ya no tenés nada nuevo para aportar ahí.