• Germán Cerrato
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Algunas decisiones se toman en el escritorio, otras caminando.

Tres años atrás, una tarde en Buenos Aires, recordé que hay información que solo existe cuando estás físicamente ahí.

Habíamos alquilado el local de Cruz Vinos casi por Zoom. Planos, renders, números. Todo lo que se puede ver desde otra ciudad. Llegué meses después, en persona, para ver cómo avanzaba.

El Paseo Via Viva abría por etapas. Nuestra cuadra todavía no tenía acceso al público — todo era obra gris, sin ninguna pista de lo que vendría. Entré al local y lo primero que registré fue que era más chico de lo que imaginaba. Pero tenía doble altura.

Eso no estaba en los planos. O sí estaba, pero no se dimensionaba igual.

Mientras recorría el paseo vi otro local vacío justo enfrente. Me tentó en el momento. Preguntamos si estaba disponible — nos dijeron que sí.

Empecé a caminar. Entre el que ya teníamos y ese nuevo, el pasillo se ensanchaba. Un detalle que permitía conectar virtualmente las dos propuestas — el winebar de vinos por copas con algo nuevo. Eso tampoco estaba en ningún dossier. Solo se veía parado ahí.

Después vi a los curiosos.

Nuestra cuadra no tenía acceso al público. Aun así, vecinos y peatones se las arreglaban para pasar y asomarse. Nadie los había invitado. No había nada que ver todavía. Y venían igual.

No era un estudio de mercado. Era mejor que eso.

Fuimos al Havanna los tres socios — el único lugar donde podías sentarte con algo de resguardo. Ahí mi cuñado puso la palabra: omakase. En japonés significa "dejalo en manos del chef". Un menú por pasos donde nuestros sushimanes, en función de la pesca del día, construyen la experiencia en el momento. Sin carta fija. Sin certeza de antemano.

Los tres bajamos el martillo. El concepto nació en esa mesa, no en la planilla.

El contrato lo habíamos firmado meses antes, sentados frente a una pantalla. La decisión real la tomamos caminando.

Parece impulso. Pero fue otra cosa.

Cuando estás en el espacio, el cuerpo lee información que el Excel no tiene: la circulación, la altura del cielorraso, qué pasa en el local de al lado, qué hace la gente cuando dobla la esquina. Esa información no se accede leyendo un dossier en otra ciudad.

Lo que se decide parado mirando algo, rara vez se hubiera decidido sentado leyendo.

Si te hizo sentido, mandáselo a alguien que lo necesite.