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No le pidamos sentido a los recursos
Un recordatorio simple para no pedirle al sistema lo que no puede dar

El mundo externo funciona con reglas bastante claras. Las creamos y aceptamos nosotros mismos.
Ahí están el mercado, las empresas, el sistema educativo, el dinero, el status, los beneficios.
Dentro de esa matrix estudiamos, trabajamos, nos perfeccionamos, competimos y producimos. Todo eso es funcional.
De ahí salen los recursos que necesitamos para vivir: ingresos, estabilidad, viajes, una casa, comodidad. Negar esa dimensión es ingenuo.
Como siempre digo: las cuentas se pagan con plata.
El problema aparece cuando confundimos planos. Cuando empezamos a esperar que ese mismo sistema nos devuelva sentido.
El cargo ordena la supervivencia.
El logro ordena la trayectoria.
El dinero ordena opciones.
Pero ninguno de esos ordena identidad. La matrix organiza el cómo vivir. No el para qué.
Así como existen leyes externas —económicas, sociales, profesionales— también existen leyes internas. Y esas casi no se difunden.
Cómo funciona la mente.
Cómo se construye identidad.
Cómo aparece el vacío.
Cómo se desordena la expectativa.
No entender esa dimensión interior es tan limitante como desconocer las reglas del mundo externo.
No todo lo que pesa en la vida se resuelve con más ingresos. Pero tampoco todo se resuelve mirando hacia adentro.
El juego es doble:
Aprender las reglas del mundo.
Y aprender las reglas internas.
Cuando uno de esos planos domina al otro, aparece el desbalance.
O vivimos corriendo detrás de resultados que no alcanzan, o nos retiramos del mundo esperando que el sentido aparezca solo.
Tal vez por eso nos movemos con tanta soltura en el hacer y en el tener,
y con tanta torpeza cuando se trata simplemente de ser y estar.
El sentido no viene del cargo, del sueldo ni del próximo logro. Tampoco aparece por correrse del sistema. Se ordena cuando lo externo deja de ser un fin y pasa a ser un medio.
Cuando el mundo deja de ser el lugar donde buscamos entender quiénes somos y pasa a ser el lugar donde expresamos lo que ya somos.