¿Qué cuenta le estás pasando al trabajo?

Sobre lo que sí le corresponde al trabajo... y lo que en realidad nos corresponde a nosotros.

En más de una oportunidad a lo largo de mi recorrido me tocó transitar períodos que se sentían con “angustia laboral”, aún teniéndolo todo. Todo iba fenomenal, pero la incomodidad se sentía a nivel interno, difícil de explicar. Automáticamente le echaba la culpa al trabajo.

Cuestionar el trabajo que tenemos es bastante normal. Incluso saludable.

No hablo de cuestionarlo desde la queja, sino de preguntarnos si sigue cumpliendo su función.

Con el tiempo pude ver cuánto derroche de energía había en buscar respuestas en lugares equivocados.

Muchas veces le pedimos al trabajo más de lo que le corresponde. Le pasamos todas nuestras cuentas pendientes.

Algunas son justas. Otras, son nuestras. Y hay algunas compartidas.

Ordenar a quién le corresponde cuál no resuelve todo, pero alivia y nos hace conscientes de qué cosas debemos pasar del reclamo a la acción, porque son cuentas propias.

Lo que sí corresponde al trabajo

Son parte de su naturaleza, y deberíamos exigirlas con claridad.

  • Recursos económicos justos

  • Condiciones dignas y saludables

  • Un marco de respeto y ecuanimidad

  • Oportunidades de desarrollo profesional

  • Un mínimo de validación externa (por lo que hacemos, no por lo que somos)

Estas son las cuentas lógicas. Y cuando no se pagan, sí hay un problema real en el trabajo.⠀

Lo que no le corresponde pagar

Pedir al trabajo que nos resuelva cuestiones que son internas, personales, incluso existenciales.

  • Calma emocional

  • Sentido vital

  • Construcción de identidad

  • Autoconfianza

  • Paz con nuestras decisiones

Estas son cuentas que nos tocan a nosotros.

Y cuando las delegamos, el trabajo nunca alcanza.

Lo que podemos construir en conjunto

También hay una zona intermedia. Son aspectos que el trabajo puede facilitar, pero no garantizar. Donde el entorno ayuda, pero el compromiso es propio.

  • Autodesarrollo

  • Libertad real (de tiempo, de decisiones)

  • Impacto positivo

  • Coherencia entre lo que hacemos y lo que valoramos

Estos aspectos necesitan de ambas partes.

Finalmente…

El trabajo puede pagarnos muchas cosas. Pero cuando esperamos que también nos pague la identidad, la calma y el sentido…ninguna jornada alcanza.

Cuando dejamos de pasarle cuentas que no son suyas, el trabajo vuelve a ser lo que siempre fue: trabajo.